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Claves para la seguridad hídrica

“Sin duda, sin agua no tenemos agricultura. Necesitamos seguridad hídrica y también una agricultura en Chile que sea resiliente”, dijo Nicolás Suazo, socio del estudio jurídico Garnham y moderador del panel “Desafíos hídricos para el desarrollo frutícola nacional” en la Fruittrade – Revista del Campo 2026, […]

Fuente El Mercurio (nota original, se abre en otra pestaña) 7 min de lectura

5 de octubre de 2026 · EL MERCURIO – “Sin duda, sin agua no tenemos agricultura. Necesitamos seguridad hídrica y también una agricultura en Chile que sea resiliente”, dijo Nicolás Suazo, socio del estudio jurídico Garnham y moderador del panel “Desafíos hídricos para el desarrollo frutícola nacional” en la Fruittrade – Revista del Campo 2026, realizada el martes y miércoles pasados.

En el panel participaron Francisco Silva, representante de la división legal de la Dirección General de Aguas (DGA); Jorge Marín, representante de la CNR; Cristina Pardo, vicepresidenta de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades), y Álvaro Pacheco, CEO de Civitas Arquitectura Sustentable, quienes analizaron temas relacionados con las normas regulatorias, las estrategias de políticas públicas y diferentes aristas que aportan al desarrollo hídrico nacional, especialmente aquellos que por estos días están imponiendo obligaciones que pueden tener un alto impacto en los derechos de aprovechamiento de aguas.

Una de las primeras preguntas se refirió a la reciente entrada en vigencia de la circular de la Dirección General de Aguas, que hace referencia a las patentes de no uso y el Código de Aguas en relación con la aplicación de la Ley Marco Sectorial, por lo que es en este contexto que se planteó cuáles son las medidas que deben tomar los agricultores respecto a los derechos de aprovechamiento de agua, qué es lo que viene a indicar esto y cuáles son las complicaciones que pueden traer.

Francisco Silva, representante de la división legal de la DGA, explica que la reforma al Código de Aguas de 2021 estableció una serie de obligaciones para los usuarios y titulares de derechos de aguas, y su no cumplimiento puede implicar, entre otras cosas, la caducidad y/o extinción de derechos. Se refiere a que la ley estableció la obligación de la inscripción de los derechos, dentro de un plazo, y que no hacerlo implica que caducan.

“Muchos agricultores, como muchos titulares, lo que hacían era evitar inscribirlo en el Conservador de Bienes Raíces. Lo que se refiere a la caducidad, entonces, es que la ley establece un plazo para que todos los titulares que no tenían inscrita esta resolución de la DGA la inscribieran”,comenta Silva. Agrega que la extinción, que “es una de las sanciones más gravosas” que trajo la reforma al Código, consiste en que, si los titulares de derechos de aprovechamiento de agua no lo utilizan durante 5 o 10 años, dependiendo de la naturaleza del derecho, este ya no solamente iba a pagar una patente por no uso, sino que además se va a incluir en un listado donde se va a perder definitivamente.

“Se dictó la ley, pero no se estableció ningún procedimiento ni ninguna circular que explicara cuál era el procedimiento, cuáles eran los plazos, cuándo corría, cuándo se comenzaba a contar el plazo de 5 años, cuándo terminaba, etcétera. Y parte de la pega de este Gobierno, en este poco tiempo que llevamos, fue justamente dar seguridad jurídica. En ese contexto, hace poco, menos de un mes, se dictó la circular 9, que explica bien detalladamente cuándo parte el plazo y cuándo termina”, mencionó Silva, refiriéndose a la nueva circular.

Lo clave aquí es tener claro que es urgente tomar medidas. Este plazo de 5 años termina en el mes de enero del año 2028, y para los derechos no consuntivos, que son los derechos que utiliza la hidroeléctrica, vence en enero del año 2032.

“Por lo tanto, lo que tienen que hacer es acreditar documentalmente la existencia de las obras a través de las cuales los titulares ejercen sus derechos de agua. Es decir, si son titulares de un derecho subterráneo que ejercen al lado de un pozo, tienen que documentar la prueba de bombeo, tienen que documentar notarialmente cuándo se instaló, tienen que también registrar la electricidad que se utiliza para hacer funcionar las bombas y regar las distintas plantaciones, etcétera. Y todo ello, para evitar que su derecho aparezca en este listado anual, porque la inclusión en este listado de patente por no uso es la que fija el cronómetro de cuándo comienzan a contabilizarse estos 5 años para la extinción”, afirmó Silva.

Riego y desalinización: competitividad y sostenibilidad

Uno de los pilares de este panel era el cómo el riego puede aportar para mejorar la competitividad y la sostenibilidad agrícola, por lo que el representante de la CNR, Jorge Marín, planteó que la inversión en riego, tanto a nivel intrapredial como extrapredial, le da seguridad hídrica al productor, lo que se vuelve esencial en las condiciones de hoy.

“El contexto climático ha cambiado mucho. La seguridad hídrica para los productores es algo fundamental. Entonces, creo que la inversión en riego, en primer lugar, va en esa línea, como aporte a la seguridad hídrica de la producción. Y, por otro lado, creo que también la inversión en riego como ventaja tiene otro punto, que no siempre se trata de enfocarla solo en la eficiencia hídrica, ya que también la inversión en riego conlleva un montón de beneficios económicos”, dijo Marín.

Se refiere a que cuando se tecnifica el riego, implica también ahorros en fertilizantes, por ejemplo.

El otro tema que se analizó fue la necesidad de apostar por la desalinización como la nueva fuente de agua dulce.

Cristina Pardo, vicepresidenta de la Asociación Chilena de Desalación y Reúso (Acades), afirmó que “no solo puede ser viable, sino que debe. Pero no es una solución única y tampoco es igual para todos. Por lo tanto, hay que trabajar en modelos que efectivamente encajen con distintas características de las producciones y de las exportaciones”.

La experta explicó que tiene que ser un cultivo de un alto valor y ubicado cerca de la costa, pero que, además, hay que tener disposición a invertir en esto, considerando que es mucho más barato extraer el agua de pozo que desalarla.

Pardo puso como ejemplo a la minería, que pretende en unos años obtener el 100% del agua del mar, y va en camino de conseguirlo.

“Entonces, se hizo un trabajo muy importante a través de esta asociación. Sin embargo, sentimos que no estamos muy cerca de cumplir con el propósito país, que es dotar de agua a la ciudadanía, pero sobre todo al sector agrícola, porque es el que consume el 73% del agua continental y subterránea”, afirmó Pardo.

Insistió en que, “si el sector agrícola es el mayor consumidor y no se consigue llegar con proyectos de abastecimiento de agua que les dé una garantía, llueva o no llueva, para sus cultivos, evidentemente se está dejando pasar la oportunidad de asegurar la seguridad alimentaria, de generar desarrollo y empleo y de generar un impacto ambiental positivo, porque recuperaremos suelos que hoy están perdidos o no son válidos para la agricultura o para cualquier actividad”.

Pardo comentó también que se requiere algún ajuste en las normas que han quedado obsoletas, porque el reúso, además de la desalación, también ha dado pasos importantes los últimos años.

“La Dirección General de Aguas ha asumido un rol y hemos además dialogado muchísimo en cómo incorporar y acelerar este tipo de proyectos, tanto en el ámbito público como privado. Y bueno, ya se ha aprobado la ley de desalación, pero ahora viene una parte muy relevante donde, sin la agricultura, no se va a poder desarrollar una norma bien hecha para la desalación y el reúso. La estrategia nacional de desalación es una obligación dentro de la ley que el Ejecutivo tiene que incorporar. Y la agricultura tiene que estar en ese diálogo”, enfatizó Pardo.

El otro tema de la conversación fue la necesidad de enfocarse en disminuir el uso del recurso hídrico en la construcción de la infraestructura, lo que pasaría por incorporar nuevas tecnologías en la construcción.

Álvaro Pacheco, CEO de Civitas Arquitectura Sustentable, dijo que “el área de la construcción es una de las industrias que más huella hídrica tiene, básicamente, porque gran parte de todo el proceso constructivo requiere agua en su uso. Afortunadamente, hay nuevos procesos constructivos que se están llevando a cabo, que son básicamente en seco y modulares, que permiten también que, de alguna forma, se puedan hacer modelos de ejecución muchísimo más específicos y sostenibles”.

El especialista, además, agregó que “ya no podemos seguir malgastando el agua. Por ejemplo, el uso de agua potable para el hormigonado es un lujo asiático que no nos podemos seguir permitiendo. Y de esa manera, nosotros podemos ver la arquitectura y la construcción, y la arquitectura particular de cualquier tipo de sistema, de una manera mucho más a largo plazo. Así que la visión que tenemos los arquitectos es bastante importante dentro de esta área, porque normalmente son soluciones mucho más ingeniosas. Pero creo que la visión que podemos aportar nosotros desde nuestra perspectiva termina siendo muchísimo más amplia y complementaria, finalmente”.

Fuente: https://beta.elmercurio.com/2026/10/05/revista-del-campo/80633/claves-para-la-seguridad-hidrica

Fuente: El Mercurio

Nota publicada originalmente por El Mercurio y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)