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Editorial, Enade: economía y política

Una coyuntura económica y política pesimista, que contrasta con las auspiciosas oportunidades que varios de los presentadores ofrecieron hacia el futuro, fue el telón de fondo con que se llevó a cabo la cuadragésima octava versión del Encuentro Nacional de la Empresa, Enade, bajo el lema […]

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2 de noviembre de 2026 · EL MERCURIO – Una coyuntura económica y política pesimista, que contrasta con las auspiciosas oportunidades que varios de los presentadores ofrecieron hacia el futuro, fue el telón de fondo con que se llevó a cabo la cuadragésima octava versión del Encuentro Nacional de la Empresa, Enade, bajo el lema “Tempus Invertendi”, tiempo de invertir.

Cuando los números de la economía indican un crecimiento casi nulo, un alto desempleo y una inflación —petróleo y fenómeno de El Niño mediante— que no cede, y entre errores del Gobierno y una oposición beligerante, la Enade 2026 propuso que ahora es el momento de invertir, para revertir el panorama económico hacia el futuro y, de paso, contribuir a atenuar las dificultades de la política.

De allí que las intervenciones del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y también la del Presidente Kast, estuvieran dirigidas a mostrar los cambios que el Gobierno ha estado impulsando para estimular la inversión, única manera de conseguir un crecimiento sostenido, que incremente la oferta laboral y mejore las condiciones de vida de las personas.

En este sentido, el énfasis se puso en la Ley de Reconstrucción, que por primera vez en muchos años disminuyó la tasa de impuesto a las empresas, constituyendo un importante estímulo a la inversión, no solo por la disminución de la tasa en sí, sino por la poderosa señal de reconocimiento al mundo empresarial y emprendedor de la importancia de su labor, antagonizada y denostada en el pasado reciente.

A ello se suma el contundente esfuerzo de gestión orientado a destrabar proyectos atrapados en el enjambre burocrático que se había ido construyendo, con cifras que rondan los US$ 40 mil millones.

Asimismo, la exención transitoria del impuesto a la renta de las pymes y el proyecto de reforma al mercado de capitales, que contiene elementos que estimulan poderosamente la construcción, también contribuyen al “tiempo de invertir”.

Un ambiente político conflictivo deteriora las expectativas y el apetito inversor.

Ello, aunque el decreto que modifica la ordenanza de construcción —otro pilar en la estrategia para reimpulsar el sector— ha sido objetado ante el Tribunal Constitucional por gobernadores y alcaldes opositores, otra muestra de cómo la política contamina a la economía: en un ambiente político conflictivo se deterioran las expectativas de los agentes económicos y con ello su apetito inversor, y, además, se dificultan los avances normativos necesarios.

Con todo, los pilares económicos de las empresas están sanos, la banca muestra una solidez reconfortante y el Gobierno busca disolver la madeja burocrática que enreda la actividad empresarial.

Así, si el tiempo de inversión se aprovecha, y la compleja relación entre expectativas económicas y ambiente político se estabiliza, el futuro del país seguirá siendo auspicioso.

Fuente: https://beta.elmercurio.com/2026/11/01/editorial/83859/enade-economia-y-politica

Fuente: El Mercurio

Nota publicada originalmente por El Mercurio y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)