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Infraestructura y empleo: el motor que el Estado debe encender

Por: Carlos Cruz, director ejecutivo CPI La tasa de desempleo no disminuye de forma espontánea; requiere de un esfuerzo conjunto para revertirse, pero impulsado principalmente por el gobierno. Hoy existe consenso en que el nivel de empleo depende fundamentalmente del crecimiento de la economía, […]

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5 de octubre de 2026 · EX-ANTE.CL · Carlos Cruz – Por: Carlos Cruz, director ejecutivo CPI

La tasa de desempleo no disminuye de forma espontánea; requiere de un esfuerzo conjunto para revertirse, pero impulsado principalmente por el gobierno. Hoy existe consenso en que el nivel de empleo depende fundamentalmente del crecimiento de la economía, la que está intrínsecamente ligada a la inversión.

Sabemos que el sector privado genera aproximadamente el 90% de la inversión total, es muy sensible a las caídas y demora mucho tiempo en reaccionar a los estímulos. Por el contrario, la inversión pública depende de la decisión del Ejecutivo y tiene una capacidad de reacción relativamente rápida cuando se cuenta con una cartera de proyectos disponibles, como estamos seguros de que existe en el Ministerio de Obras Públicas (MOP).

Las cifras recientes reflejan esta dinámica con claridad. Tras un año 2025 en que la formación bruta de capital fijo (FBKF) aumentó significativamente en un 7%, el panorama cambió. Durante el primer trimestre de 2026 comenzó una desaceleración que se intensificó en el segundo trimestre, dando como resultado una caída del 4,1% en la inversión total del primer semestre frente a igual período de 2025. Esta contracción es absolutamente consistente con el aumento del desempleo, que saltó desde un 8% en el último trimestre de 2025 a un preocupante 9,6% en la última medición.

A diferencia de lo esperado, la inversión pública ha tenido un comportamiento procíclico durante el presente año. Evaluaciones recientes de entidades como Libertad y Desarrollo alertaron que las inversiones del MOP —el verdadero motor de la infraestructura estatal— se redujeron en un 14% durante el primer semestre respecto a igual tramo del año anterior. En consecuencia, la actual tasa de desempleo, que poco tiene que ver con factores externos, no debería ser una sorpresa para el gobierno.

Consciente de esta situación, el Ejecutivo ha decidido impulsar una serie de medidas. Entre ellas, la que se perfila como más efectiva en el corto plazo es un plan de inversiones en infraestructura y vivienda por 1,3 billones de pesos (US$ 1.300 millones). Por sí sola, esta iniciativa podría generar más de 40 mil empleos durante un semestre, lo que evidentemente ayudará a paliar la situación de muchas personas que han quedado marginadas del mercado laboral.

Sin embargo, junto con estas medidas, el gobierno debe dar señales más certeras sobre la inversión pública en infraestructura más allá de la coyuntura. Es importante que el presupuesto del próximo año se inscriba en esta dirección. También, es necesario asegurar que habrá postulantes para las cuatro concesiones que deberían abrirse antes de fin de año, (Tramo Collipulli Temuco de la Ruta5, Teleférico de Iquique a Alto Hospicio; Cárcel de Calama y Accesos a Valdivia) ; y garantizar que las inversiones programadas en el Puerto de San Antonio no sufrirán atrasos, a pesar de los cambios de proceso anunciados.

En esta misma línea urge anunciar la continuidad del tramo paralizado del tren a Melipilla, fijar fechas exactas para el inicio de obras de los corredores viales de transporte público en el Biobío, impulsar los proyectos sugeridos por la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) y por la Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública (COPSA) , todas ellas iniciativas de inversión con aportes importantes del sector privado.

Si bien el sector privado es el actor principal de la inversión, la función del Estado es clave al dar señales de su voluntad para liderar el crecimiento económico y evitar altas tasas de desocupación. La inversión pública —ya sea con recursos estatales o mediante asociación público-privada— no solo resuelve emergencias de empleo a corto plazo, sino que crea las condiciones para que las inversiones privadas puedan desplegarse. Basta con observar las demandas del sector frutícola nacional, que requiere con urgencia acceder a mejores servicios y conectividad para poder competir en los mercados mundiales frente a productores peruanos que hoy nos llevan la delantera.

Si el gobierno se hace cargo de la coyuntura y se compromete con una cartera de proyectos de mayor envergadura, estará dando la señal que muchos inversionistas privados, hoy dudosos, esperan para volver a apostar por Chile. Solo así podremos aspirar a un crecimiento robusto y dejar atrás el fantasma del desempleo que hoy nos aqueja.

Fuente: https://www.ex-ante.cl/afteroffice/infraestructura-empleo-motor-estado/

Fuente: Ex-Ante

Nota publicada originalmente por Ex-Ante y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)