La nueva forma de volar, por Pablo Allard
Aprovechando la pausa de la pandemia, los principales fabricantes de aviones están acelerando el diseño de nuevas naves con motores más eficientes, incluso eléctricos o en base a hidrógeno, de manera de enfrentar el karma de las altas emisiones del jet-fuel
LA TERCERA – El domingo pasado, en el Aeropuerto Internacional de Santiago, el Presidente Piñera anunció la reapertura de fronteras a extranjeros no residentes, cerradas desde marzo. Un anuncio que alimentó la ansiedad de quienes cuestionan el plan Paso a Paso, pero alimentó esperanzas en una de las industrias más afectadas por la pandemia: la aeronáutica y el turismo.
La magnitud de la crisis del Covid-19 ha sido devastadora. Según el Airport Council International, el 45% de los destinos globales cerraron sus fronteras para turistas, y un 30% para todo tipo de viajeros. Esto implica la pérdida de más de 25 millones de empleos en todo el mundo, y la inminente quiebra de varias aerolíneas, hoteles y negocios asociados al turismo.
En el caso chileno, el clima estival y la inminente vacuna abren una ventana de oportunidad de al menos ocho meses antes de enfrentar este destino. Un alto ejecutivo de una línea aérea low-cost local me comentaba que en los últimos días ya se acercaban al número de viajes que antes tenían en temporada baja, y que su foco en vuelos locales y regionales, sumado a la automatización de muchos de sus procesos podría salvarlos de correr la suerte de sus pares europeos.
No todo son malas noticias. Si hay algo que caracteriza a la aeronáutica es su resiliencia y capacidad de adaptación, comprobada luego de los ataques del 11 de Septiembre de 2001. Por otro lado, la pandemia es prueba que la humanidad está cada vez más globalizada, y que pese a todas las restricciones seguiremos volando.
A la resiliencia de la industria se suma su capacidad de innovación tecnológica. Aquí es probablemente donde más avances veremos en el mundo post-covid. No me refiero solo a nuevas aplicaciones y software para optimizar la operación, logística y experiencia del usuario, sino más relevante aún, cómo cambiarán y evolucionarán los modos aéreos.
Aprovechando la pausa de la pandemia, los principales fabricantes de aviones están acelerando el diseño de nuevas naves con motores más eficientes, incluso eléctricos o en base a hidrógeno, de manera de enfrentar el karma de las altas emisiones del jet-fuel. Más relevante aún son los avances en movilidad aérea de despegue vertical o drones tripulados. Algo que parece ciencia ficción se está acelerando por parte de empresas como Airbus, la china EHang, o el programa Uber Elevate, que está desarrollando transporte aéreo compartido entre suburbios, centros urbanos y aeropuertos.
Estos cambios no solo afectarán la forma en que se diseñarán los aeropuertos, sino además agregarán valor a los aeródromos urbanos como los nuevos centros intermodales. Los próximos meses serán clave para el devenir de la industria, pero contradiciendo al personaje infantil Buzz-Lightyear, en una de esas y en lugar de “caer con estilo”, experimentaremos una nueva forma de volar.
Fuente: La Tercera, Domingo 29 de Noviembre de 2020
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