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Reactivar el empleo: la urgencia ineludible de la inversión pública
Frente a niveles de desocupación del 9,5% que exigen respuestas rápidas, creemos que este es un momento inmejorable para demostrar un compromiso efectivo con… Por Carlos Cruz, director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI). Frente a niveles de desocupación del 9,5% que exigen respuestas […]
8 de septiembre de 2026 · EX ANTE – Frente a niveles de desocupación del 9,5% que exigen respuestas rápidas, creemos que este es un momento inmejorable para demostrar un compromiso efectivo con…
Por Carlos Cruz, director ejecutivo del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI).
Frente a niveles de desocupación del 9,5% que exigen respuestas rápidas, creemos que este es un momento inmejorable para demostrar un compromiso efectivo con el crecimiento, el desarrollo del país y, sobre todo, el empleo.
Vivimos un momento sumamente complejo en materia laboral. Las últimas cifras revelan un nivel de desempleo del 9,5%, una tasa inusualmente alta para los estándares que Chile había consolidado en los últimos años. De manera alarmante, estas cifras se han mantenido persistentes y majaderas a lo largo de los últimos trimestres móviles. Frente a esta urgencia social, las soluciones no pueden esperar.
Conscientes del impacto de esta situación, diversos actores —el gobierno, medios de comunicación y especialistas— han comenzado a barajar fórmulas que, en lo sustantivo, buscan facilitar la contratación por parte del sector empresarial. Es indiscutible que esta es la vía más permanente para recuperar los niveles de empleo que el país merece. Sin embargo, en el corto plazo, este motor se encuentra neutralizado por una evidente caída en las expectativas que inhibe la inversión privada.
Existen problemas externos sin pronta solución que amenazan con mayor inflación mundial y alzas de tasas de interés. A esto se suman desaciertos en la conducción económica interna, como haber instalado el discurso de que el país estaba en bancarrota, además del alza explosiva en los precios de los combustibles.
Todo esto ha llevado al sector empresarial a decretar un natural compás de espera para evaluar la forma, intensidad y orientación de sus inversiones. Las cifras lo confirman: el crecimiento del mes de julio registró un retroceso de 1,5%, retomando la preocupante tendencia a la baja de meses anteriores. Asimismo, las proyecciones de comienzos de año, que apuntaban a que durante 2026 creceríamos cerca de un 3%, son hoy mucho menos optimistas.
Hemos aprendido que revertir este círculo vicioso no depende solo de buena voluntad, un capital del que el actual gobierno goza de sobra frente a los gremios empresariales. Se requieren señales decididas por parte de la autoridad para mover la aguja del crecimiento, y la herramienta más directa y eficaz hoy es la inversión pública.
Esto cobra especial urgencia al entrar en la discusión del presupuesto fiscal del próximo año. A fines de septiembre, el gobierno enviará al Parlamento la propuesta de Ley de Presupuesto 2027. Llegamos a esta instancia en un contexto donde el gasto corriente del presente año se ha mantenido más o menos inalterado respecto al anterior, mientras que la inversión del Estado ha caído de forma significativa.
Según antecedentes de la Dirección de Presupuestos, a junio de 2026, la caída acumulada del gasto de capital del gobierno central alcanza un 23,5%, lo cual explica, en buena medida, la incapacidad de absorber el persistente desempleo.
La inversión pública tiene la gran ventaja de ser de rápida ejecución y poseer una altísima sensibilidad sobre la creación de puestos de trabajo. Diversas crisis similares en el pasado se han enfrentado con éxito desplazando gasto corriente e intensificando el gasto de capital.
Si el gobierno pone genuinamente en el centro de sus preocupaciones el problema del empleo, debe revertir esta subejecución en lo que queda del año mediante un aumento considerable de la inversión pública, y comprometer para el próximo año, al menos, un nivel de inversión similar a la ejecución del presupuesto de capital de 2025.
Lamentablemente, el comportamiento en el manejo presupuestario del gobierno no es algo extraño. Ya en 2020, un estudio del BID demostró cómo reaccionan los gobiernos de América Latina ante crisis presupuestarias: bajan la inversión y mantienen más o menos inalterado el gasto corriente; por el contrario, en tiempos de cierta bonanza, aumentan el gasto corriente y mantienen constante el gasto de capital.
Para romper con este comportamiento absolutamente procíclico, desde el CPI hemos propuesto convenir entre los actores políticos una “regla fiscal de inversión pública”.
Esta herramienta permitiría dar certezas sobre los niveles de inversión en relación al PIB que el gobierno central promoverá, tanto con recursos del presupuesto como a través de las diferentes modalidades de asociación con el sector privado. Frente a niveles de desocupación del 9,5% que exigen respuestas rápidas, creemos que este es un momento inmejorable para demostrar un compromiso efectivo con el crecimiento, el desarrollo del país y, sobre todo, el empleo.
Fuente: https://www.ex-ante.cl/afteroffice/reactivar-el-empleo-la-urgencia/
Fuente: Ex Ante
Nota publicada originalmente por Ex Ante y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)