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Densificar la ciudad
“Densificar no significa necesariamente levantar edificios más altos, sino utilizar de manera más inteligente el suelo disponible. Significa Recuperar sectores deteriorados, aprovechar infraestructuras existentes, promover barrios de usos mixtos…”. Chile es uno de los países más urbanizados del planeta. Nueve de cada diez chilenos viven en […]
22 de octubre de 2026 · EL MERCURIO – “Densificar no significa necesariamente levantar edificios más altos, sino utilizar de manera más inteligente el suelo disponible. Significa Recuperar sectores deteriorados, aprovechar infraestructuras existentes, promover barrios de usos mixtos…”.
Chile es uno de los países más urbanizados del planeta. Nueve de cada diez chilenos viven en ciudades; sin embargo, seguimos enfrentando un déficit habitacional, según el último censo, cercano al medio millón de viviendas, mientras nuestras ciudades continúan extendiéndose sobre el territorio, consumiendo suelo agrícola, multiplicando las distancias y profundizando, muchas veces, la segregación social. Ante esta realidad, algunos alcaldes y el gobernador continúan discutiendo la densificación urbana fundamentalmente como una amenaza, y no como una oportunidad para construir mejores ciudades.
Como arquitectos, defendemos la necesaria mayor compacidad de nuestras ciudades. La ciudad más compacta trasciende la eficiencia energética o el menor consumo de suelo. La ciudad concentrada favorece la proximidad, los intercambios, la convivencia y ese encuentro entre personas e ideas que constituye la verdadera riqueza de la vida urbana. Porque la ciudad no es solamente una suma de edificios. Es, ante todo, el espacio donde se construye nuestra vida en sociedad.
La densidad no debiera entenderse únicamente como una cantidad de viviendas por hectárea, sino como una oportunidad para generar actividad, proximidad, diversidad de usos y mejores espacios públicos. Una ciudad más compacta puede hacer viables el transporte colectivo, los servicios, el comercio y los equipamientos que dan sentido a la vida urbana. La reflexión resulta especialmente pertinente hoy para Chile.
La reciente modificación de la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones (OGUC), que actualiza los parámetros de densidad conforme a la disminución del tamaño de los hogares, constituye una oportunidad para revisar nuestra manera de habitar las ciudades. Pero sería insuficiente reducir esta discusión a coeficientes, alturas o cantidades de viviendas. Necesitamos una visión urbana y arquitectónica de mayor alcance.
Densificar no significa necesariamente levantar edificios más altos, sino utilizar de manera más inteligente el suelo disponible. Significa recuperar sectores deteriorados, aprovechar infraestructuras existentes, promover barrios de usos mixtos y permitir que más familias habiten lugares próximos al transporte público, los servicios, los parques y las oportunidades que ofrece la ciudad.
Significa también reconocer que no todos los barrios deben crecer de la misma manera. La densidad requiere planificación, proporción, espacios públicos generosos y una arquitectura capaz de dialogar con la escala, la identidad y el paisaje de cada lugar. Pero, sobre todo, requiere superar una planificación fragmentada en comunas que muchas veces defienden sus propios límites sin comprender que forman parte de una misma realidad metropolitana.
Una ciudad compacta no es necesariamente una ciudad de rascacielos. Es una ciudad de proximidades, donde la vivienda convive con el trabajo, el comercio, la educación, la cultura y la naturaleza. Donde las calles vuelven a ser lugares de encuentro y no solamente corredores de circulación. La verdadera discusión no debiera estar entre densificar o no densificar, sino entre continuar extendiendo ciudades segregadas y dispersas o avanzar hacia ciudades más integradas, diversas y habitables.
La densidad es una condición cuantitativa. La calidad urbana es una conquista de la arquitectura, el urbanismo y las decisiones colectivas. Porque construir viviendas es una necesidad urgente. Pero construir ciudad es una responsabilidad mucho mayor. Y, quizás sea esta la pregunta que debiera orientar nuestro debate: no cuántos habitantes estamos dispuestos a admitir en nuestras ciudades, sino qué calidad de ciudad estamos dispuestos a ofrecerles.
Gonzalo mardones viviani
Director asociación de oficinas de arquitectos (aoa)
Fernando marín cruchaga

Fuente: https://beta.elmercurio.com/2026/10/22/opinion/82610/densificar-la-ciudad
Fuente: El Mercurio
Nota publicada originalmente por El Mercurio y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)