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La reactivación económica desde las regiones
Las decisiones macroeconómicas deben adaptarse a la realidad productiva de cada zona, evitando diseñar políticas homogéneas desde Santiago como casi siempre ha sido. Hace unos días tuve la oportunidad de participar en la décima versión de Expo FOREDE 2026 en la región de Atacama, con cerca de […]
21 de octubre de 2026 · EX-ANTE.CL – Las decisiones macroeconómicas deben adaptarse a la realidad productiva de cada zona, evitando diseñar políticas homogéneas desde Santiago como casi siempre ha sido.
Hace unos días tuve la oportunidad de participar en la décima versión de Expo FOREDE 2026 en la región de Atacama, con cerca de 380 expositores y una rueda de negocios de 1.800 reuniones bilaterales, vitrina que está generando una confluencia virtuosa entre la industria minera y las energías limpias. Proyectos de cobre, hierro y litio, acompañados por una masiva cartera en almacenamiento de energía, plantas desalinizadoras e infraestructura hídrica industrial.
En esta misma línea no puedo dejar de mencionar a la región de Antofagasta como la zona que atrae la mayor cantidad de divisas y proyectos del país, representando cerca de un tercio del total de la inversión nacional en sectores tan claves como la minería del cobre y litio, y el desarrollo de sistemas de almacenamiento con baterías de gran escala, concentrando cerca del 38% de la inversión nacional en este rubro, además de parques fotovoltaicos y de desalinización.
Recorriendo meses antes el sur de Chile, también tuve la ocasión de dimensionar el impacto que está teniendo el megaproyecto Vaca Muerta de Argentina para la región del Biobío, posicionándola como un hub logístico y portuario bioceánico y de insumo directo para su refinería, además del ahorro millonario en fletes marítimos y contratos de largo plazo, logrando una extraordinaria diversificación de proveedores, menor riesgo geopolítico y mayor estabilidad en el precio de los combustibles para nuestro país, garantizando cerca del 35% de la demanda nacional de petróleo por vía terrestre.
Más al sur poco a poco estamos volviendo a ver a una región de La Araucanía más revitalizada, tras décadas de inseguridad e incertidumbre producto de la violencia terrorista, gracias a concesiones del MOP como la modernización de la Ruta 5 entre Collipulli y Temuco, además de mejoras en caminos rurales y APR, e inversiones privadas como parques eólicos y líneas de transmisión.
A esto se está sumando el crecimiento sostenido de la fruticultura de exportación y salas de procesamiento, junto con obras urbanas comunales, fomento productivo y tecnificación agrícola.
Por su parte, la región de Valparaíso está mostrando un mayor dinamismo impulsado por la logística portuaria e infraestructura de conectividad. Proyectos de expansión como el Puerto Exterior en San Antonio, la conectividad ferroviaria, y parques eólicos y solares en las zonas interiores están revitalizando una región históricamente golpeada por el desempleo y la fuga de talentos, tema recurrente en regiones que hoy está siendo abordado por el Distrito de Innovación V21, primer distrito de innovación de Chile que está proyectando el tradicional barrio industrial de El Salto de Viña del Mar, con más de un siglo de historia, hacia una nueva etapa basada en el conocimiento, la innovación y la colaboración.
Volviendo al sur, la industria salmonera mantiene una tendencia positiva en envíos al exterior, consolidándose como el segundo sector exportador más relevante del país después de la minería, aportando cerca del 2,6% del PIB nacional y generando más de 330 mil empleos en las regiones del sur, según un reciente estudio de SalmonChile.
Estos ejemplos que he tenido la suerte de conocer personalmente, como muchos otros en distintos rincones de nuestro país, nos vuelven a demostrar que las regiones, cada una con sus distintas singularidades y desafíos, son el verdadero motor de oportunidades de desarrollo económico y social, gracias a las ventajas comparativas del territorio regional.
Por lo tanto, el rol protagónico del norte y el sur en la extracción de litio, cobre verde, energía solar y eólica, e hidrógeno verde, y la diversificación territorial con sectores como la agroindustria, la tecnología, la logística y la acuicultura, dependen en gran medida del fortalecimiento local para ganar competitividad, pero ciertamente las decisiones macroeconómicas deben adaptarse a la realidad productiva de cada zona, evitando diseñar políticas homogéneas desde Santiago como casi siempre ha sido.
Esto por supuesto debe ir de la mano, y tal como lo he mencionado reiteradamente, con la formación de capital humano y retención de talento local ya que no basta con instalar industrias en las regiones si no existe personal calificado en la misma zona. Debe entonces alinearse la oferta formativa y la capacitación laboral con la matriz productiva de cada región y evitar la fuga de talentos hacia la Región Metropolitana, mejorando tanto la calidad de vida como los incentivos profesionales en regiones.
Para que el crecimiento económico llegue a todos los chilenos, urge acelerar concesiones viales, mejoras portuarias y obras de almacenamiento de agua, para asegurar la operatividad de la industria exportadora, de toda la cadena logística y de todo el comercio, los servicios y el turismo de Arica a Punta Arenas. Esto sumado ciertamente con las garantías básicas como son la seguridad y el Estado de Derecho no sólo en la Macrozona Sur sino que de todo el país porque la violencia y el crimen organizado afectan directamente el desarrollo local.
Para esta reactivación desde las regiones es fundamental la gestión del Gobierno central y la autonomía de los Gobiernos Regionales, quehacer que debe ir acompañado de alta probidad, transparencia y eficiencia en el gasto público local. Sin embargo, todos estos desafíos no se condicen con los recortes en el presupuesto 2027 a los gobiernos regionales de $250 mil millones aproximadamente.
El esfuerzo privado está a la vista, generando inversión y miles de empleos a lo largo del país. No obstante, todo esto termina siendo insuficiente si la política pública no está a la altura de estos grandes desafíos. La autoridad no sólo debe generar las mejores condiciones para invertir y destrabar inversiones, sino que también debe ser un aliado al momento de impulsar el desarrollo regional con todo lo que ello implica.
Fuente: https://www.ex-ante.cl/afteroffice/reactivacion-economica-regiones/
Fuente: Ex-Ante
Nota publicada originalmente por Ex-Ante y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)