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Mientras avanzan pruebas, futuros usuarios del Teleférico Bicentenario valoran cercanía con oficinas
Trabajadores y estudiantes de la Ciudad Empresarial esperan que, antes que las 121 cabinas comiencen a operar, se capacite y entregue información a quienes… Si la movilización terrestre o de superficie fue la primera y, por décadas, única opción de transporte público para la Región Metropolitana, […]
11 de septiembre de 2026 · EL MERCURIO – Trabajadores y estudiantes de la Ciudad Empresarial esperan que, antes que las 121 cabinas comiencen a operar, se capacite y entregue información a quienes…
Si la movilización terrestre o de superficie fue la primera y, por décadas, única opción de transporte público para la Región Metropolitana, y la llegada del metro se convirtió en la opción 2.0, ahora el traslado aéreo, vía teleféricos, será la alternativa 3.0, señalan expertos, que coinciden en que se trata de un “importante cambio cultural”, sobre el cual solo hay antecedentes ligados al turismo.
En la recta final para que comience a funcionar el Teleférico Bicentenario, que conectará en 13 minutos Providencia y Huechuraba a partir del primer trimestre del próximo año, ya se observa desde fines de junio el movimiento sin pasajeros de las 121 cabinas que cubren el trayecto.
Uwe Rohwedder, decano de Arquitectura de la U. Central, sostiene que “este es, sin duda, un desarrollo incipiente del transporte público 3.0” y que “al transportar una importante cantidad de pasajeros, que llegaría a los seis mil por hora, podría solucionar un problema de conectividad de una forma en que no estamos acostumbrados”.
Sin embargo, el urbanista advierte que “solo el uso nos va a poder mostrar cuántas personas lo van a ocupar y si, en el corto plazo, incluso podría llegar a saturarse. Porque cuando algo funciona bien, todos lo ocupan”.
Si bien el proyecto concesionado no incluye buses propios de acercamiento, la autoridad sectorial asegura que el sistema está pensado para que sea parte de la red de movilidad de Santiago y, además, “se trabaja para lograr, en algún momento, una integración tarifaria”.
Ensayos con peso
Operarios que entran y salen de la futura estación Santa Clara, en la Ciudad Empresarial, relatan que el movimiento de las 121 cabinas solo se realiza entre las 9:00 y las 11:30 horas y que luego, hasta las 17:00 horas, estas se mantienen suspendidas en el trayecto, mientras se efectúan trabajos en los andenes.
Comentan que “las pruebas que se están haciendo consideran el uso completo de la capacidad”. Por lo mismo, cuentan que las cabinas se movilizan con peso simulado, principalmente con cargas de agua.
La llegada del transporte aéreo está acompañada de la construcción de nuevos edificios en el sector. Algunos en obra y otros anunciados en carteles.
A pasos del lugar de trabajo
Luego de almorzar y mientras hacen un break en un sector de áreas verdes, en la esquina de Santa Clara con Cóndor Sur, profesionales de una cadena farmacéutica, que tiene sus oficinas centrales en Ciudad Empresarial, relatan cómo han visto avanzar el proyecto durante el último año. Se reconocen sorprendidos porque la futura estación les quedará a unos 150 metros de la oficina. Diego Muñoz, Claudio González y Francisco Infante llegan todos los días en micro y pueden demorar hasta 90 minutos según su comuna de origen. Eso se puede duplicar en momentos peak, los que se registran a las 8:00 y a las 18:00 horas.
Liliana Barría marca distancia y dice que le daría miedo usar el teleférico. Su preocupación surgió en una jornada con ráfagas de viento, donde “las cabinas se movían mucho”.
Los oficinistas piden que antes que comience a operar el servicio se informe y capacite a quienes, como ellos, van a ser usuarios frecuentes. También quisieran saber si las cabinas cuentan con espacio para bolsos, mochilas y notebooks.
Mientras revisa su celular en el frontis de la U. San Sebastián, también a metros de la estación, Aldo, de Ingeniería en Informática, evalúa dejar su auto y subirse a las cabinas. Pero también quiere saber si habrá opción para, por ejemplo, viajar a bordo con un scooter o una bicicleta.
Fuente: El Mercurio
Nota publicada originalmente por El Mercurio y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)