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El Gobierno y las concesiones
En reciente entrevista con este diario, el ministro de Obras Públicas entregó su visión del futuro del sistema de concesiones. También ratificó que desea extender la Costanera Norte por el eje Kennedy, así como ampliar la cartera de proyectos en un 25%, hasta los US$ 15 […]
21 de septiembre de 2026 · EL MERCURIO – En reciente entrevista con este diario, el ministro de Obras Públicas entregó su visión del futuro del sistema de concesiones.
También ratificó que desea extender la Costanera Norte por el eje Kennedy, así como ampliar la cartera de proyectos en un 25%, hasta los US$ 15 mil millones. Además, busca llegar a acuerdos con los concesionarios de autopistas para reducir los peajes a cambio de extender sus plazos de operación.
Según el ministro, la razón principal para haber suspendido la adjudicación de los Corredores del Biobío es su costo. En esto parece tener razón, pues al presentarse un solo interesado, el valor resultó excesivo. En una columna reciente, el exministro Bitran mostró que la modalidad elegida para esa licitación —efectuada por el gobierno pasado— casi garantizaba un valor elevado y que otras formas de realizarla habrían resultado en precios más bajos, incluso con un solo participante. Este alto valor se verifica al observar que el adjudicatario propuso reducir en un 20% su oferta si se publicaba el decreto de adjudicación.
Pero el ministro va más allá y argumenta que el proyecto nunca debió realizarse como concesión, porque el modelo de negocios no solo no tenía ingresos por peajes, sino que tampoco incluía operaciones continuadas, como los servicios de alimentación, limpieza y otros en hospitales y cárceles concesionadas. Esto es discutible, pues el mantenimiento de la obra sí es una actividad permanente, y una que el MOP rara vez realiza en forma adecuada, lo que acarrea un mayor costo para la sociedad.
En cuanto a la cartera de proyectos, hoy es mínimo el número de iniciativas en proceso de licitación: en la página de la Dirección de Concesiones solo se muestran tres carreteras, una cárcel y dos proyectos menores, con una inversión total de US$ 3.160 millones. Entre los planes solo hay uno que está bien definido: el de extender Kennedy. La idea de concesionar data centers parece muy debatible. Y respecto de los puertos, sus concesiones se rigen por una ley distinta.
Por cierto, una de las razones por las que hay pocos proyectos en proceso de licitación es que el gobierno pasado no dejó muchos suficientemente desarrollados, pero también parece haber incidido la tendencia de una nueva administración a revisar las iniciativas heredadas. En todo caso, esto significa que, para cumplir con el objetivo expresado por el ministro, será necesario acelerar fuertemente el ritmo.
Para conseguir el objetivo, será necesario acelerar fuertemente el ritmo.
El secretario de Estado también reiteró su objetivo de lograr una baja de los peajes. Es comprensible: estos han subido más que los ingresos de los hogares, y ello hace menos populares las concesiones urbanas, especialmente en los horarios de congestión, cuando las personas pagan más, pero se desplazan más lentamente.
El ministro hace la pregunta correcta: ¿cuál es el contrafactual? Y es que nadie podría creer que un peaje más bajo reduciría la congestión; más bien la insatisfacción aumentaría. Pero, además, hay que reflexionar sobre cómo sería la ciudad sin las concesiones urbanas: la congestión sería insufrible.
Tal vez el ministro debería plantearse no solo extender las autopistas existentes, sino también pensar en nuevos proyectos que se autofinancien. Más aún considerando que, a mediano plazo, los vehículos serán eléctricos y no contribuirán a la contaminación, eliminando un habitual flanco de críticas.
Fuente: https://digital.elmercurio.com/2026/09/21/A/LO4M3JOR#zoom=page-width
Fuente: El Mercurio
Nota publicada originalmente por El Mercurio y recogida por el CPI en su informativo. Leer la nota original → (se abre en otra pestaña)